Karp tiene razón: controlar tus pesos es controlar tu destino. Así se hace desde Europa
El CEO de Palantir cargó en la CNBC contra los «tokens que no crean valor» y presentó con NVIDIA su plataforma de IA soberana. Compartimos el diagnóstico y añadimos lo que no dijo: desde Europa, la soberanía no se subcontrata a un proveedor americano. Esta es la escalera que va de los tokens abiertos a poseer tus propios pesos.
El 1 de julio, en el Squawk Box de la CNBC, el consejero delegado de Palantir subió a plató a presentar su nueva alianza de IA soberana con NVIDIA y acabó protagonizando la entrevista más comentada del año en la televisión financiera. Las acciones de Palantir cerraron el día subiendo más de un 9%, los cortes de la entrevista se hicieron virales en X y la palabra «soberanía», que en Europa llevamos años pronunciando casi a la defensiva, pasó a ser, en boca de uno de los ejecutivos más influyentes de Silicon Valley, la tesis de inversión del momento.
En GPU Solutions llevamos desde el primer día construyendo exactamente lo que Karp describe. Este artículo repasa qué dijo, por qué el diagnóstico es correcto, qué se le olvidó decir sobre Europa y cómo se aplica todo esto si tu empresa opera bajo jurisdicción europea.
El día que Wall Street descubrió la soberanía
El contexto importa. La víspera, Palantir había publicado en X un manifiesto de nueve puntos sobre soberanía de la IA que corrió como la pólvora, y acababa de anunciar con NVIDIA el despliegue de los modelos abiertos Nemotron dentro de su plataforma soberana para el gobierno y las infraestructuras críticas de Estados Unidos: aislamiento de datos por cliente, control total de los pesos del modelo, portabilidad y auditabilidad completas. Con ese telón de fondo, Karp cargó contra el modelo de negocio dominante de la IA generativa, el consumo medido de tokens de los laboratorios cerrados, con una frase que resume la mitad del argumento:
“Estoy pagando por tokens que no crean ningún valor. Esta gente se está quedando con los pesos y el alpha de mi negocio.”
El manifiesto acuñó incluso un término para la patología, «tokenmaxxing» (maximizar el consumo de tokens como fin en sí mismo), y dejó la línea más citada de la semana: «controlar tus pesos es controlar tu destino». Y una pregunta incómoda para los laboratorios: si los tokens crearan tanto valor, ¿por qué quienes los venden se niegan a cobrar en función del valor?
El diagnóstico es correcto
Despojado del espectáculo televisivo, el argumento técnico de Karp es difícil de rebatir. Cuando una empresa consume IA exclusivamente vía API de un laboratorio cerrado, está alquilando inteligencia en las condiciones del arrendador. Karp lo formuló como due diligence elemental: «los clientes tienen que poder preguntar y responder cuestiones muy básicas: ¿os quedáis con los datos? ¿vais a entrar en nuestro negocio?». Esto es lo que no controlas cuando tu única vía de acceso a la IA es la API de un laboratorio cerrado:
- Los pesos: no son tuyos ni podrás llevártelos. Si el proveedor sube precios o cierra el modelo, empiezas de cero.
- El dato: viaja a infraestructura ajena, bajo jurisdicción ajena, con garantías contractuales que tú no auditas.
- El precio: por token, revisable unilateralmente, y desacoplado del valor que genera en tu negocio.
- El roadmap: el modelo que hoy sostiene tu producto puede deprecarse mañana sin que tengas voz.
- El conocimiento: cada prompt enseña a tu proveedor cómo funciona tu negocio, el «alpha» que describe Karp.
La ironía que Karp no mencionó
Ahora bien: la soberanía de Karp es la soberanía de Estados Unidos. Su pregunta retórica (si América va a externalizar su campo de batalla al consenso de Silicon Valley) se responde sola dentro de sus fronteras. Vista desde Europa, la ironía es doble: gobiernos y reguladores europeos llevan años planteando sobre la propia Palantir las mismas dudas de dependencia que Karp plantea sobre los laboratorios de IA, y cualquier proveedor estadounidense, sea cual sea, está sujeto al CLOUD Act, que obliga a entregar datos a las autoridades de EE.UU. con independencia de dónde esté el servidor.
La conclusión para una empresa europea es incómoda pero liberadora: la soberanía no se subcontrata a quien tiene tu misma dependencia. Si controlar tus pesos es controlar tu destino, el corolario europeo es que la infraestructura donde viven esos pesos tiene que estar bajo jurisdicción europea, operada por capital europeo, con certificaciones europeas. No como proteccionismo: como coherencia elemental con el propio argumento de Karp.
Tokens sí, pero sin ceder los pesos: la escalera de la propiedad
Aquí conviene afinar el argumento, porque nosotros también vendemos tokens y no vamos a fingir lo contrario. El problema no es el token como unidad de facturación: es el token como callejón sin salida. Un token de un laboratorio cerrado no conduce a ninguna parte: cuanto más consumes, más dependes. Un token de un modelo de pesos abiertos servido sobre infraestructura soberana es otra cosa, el primer peldaño de una escalera que termina en propiedad.
1 · Tokens abiertos
Token Factory de GPU Flow: GLM, DeepSeek, Qwen o Nemotron (el mismo modelo que Palantir acaba de envolver para el gobierno americano) por API prepago en euros. Los pesos son públicos, tu dato no entrena a nadie y no hay lock-in: el día que quieras, te llevas tus prompts a otro proveedor del mismo modelo.
2 · GPU dedicada
Tu propio endpoint sobre una B200 completa o una fracción MIG. Mismo catálogo, misma API, pero la GPU es tuya las 24 horas: latencia consistente, sin colas y sin vecinos.
3 · Tus pesos
Fine-tuning sobre tu GPU dedicada, automatizado con OdiTuning a partir de este mes de julio. El modelo resultante es tuyo: pesos portables que puedes servir con nosotros o llevarte a cualquier otra infraestructura.
4 · Tu stack
Aplicaciones completas (OdiModel como ChatGPT privado de empresa, Odiverse como ERP agéntico) servidas sobre nuestra infraestructura o sobre la tuya, orquestadas por GPU Flow. La capa de aplicación tampoco te encierra.
Esa es la arquitectura de tres capas que llevamos meses construyendo y que ya ha servido más de un billón de tokens: la capa de infraestructura (GPUs NVIDIA B200 en el único datacenter Tier III de Madrid, con ISO 27001 y ENS), la capa de acceso a cómputo (GPU Flow, en sus tres variantes: tokens, sandboxes y GPU dedicada) y la capa de aplicaciones (la suite Odiverse). Todas soberanas y, esto es lo importante, todas con la puerta de salida abierta. Porque la soberanía que defendemos incluye el derecho a irte: también de nosotros.
Una arquitectura · tres capas · todas soberanas
Servidas sobre nuestra infraestructura o sobre la tuya, orquestadas por GPU Flow
API compatible con OpenAI y Anthropic · facturación en euros
Capital español · jurisdicción europea
«Own the means of production»
Karp cerró su argumento con una frase de resonancias curiosas en boca de un CEO americano: sus clientes técnicos quieren «poseer los medios de producción», es decir, su cómputo, sus modelos, su stack de datos y su alpha. No podemos mejorarlo: eso es exactamente lo que vendemos, con la diferencia de que aquí los medios de producción están en Madrid, la factura llega en euros y la ley que los gobierna se vota en Europa. Si tu proveedor actual no puede responder a las dos preguntas de Karp (¿os quedáis con mis datos?, ¿quién controla los pesos?), quizá es el momento de hacer la llamada. La conversación de arquitectura es gratuita.